miércoles, 27 de abril de 2011

Conferencia sobre María Rosa Alonso en el III Concurso Literario del CEPA San Cristóbal

Resumen de la conferencia de Juana González sobre María Rosa Alonso

Nace en Tacoronte en 1910. Siendo niña, su familia se traslada a vivir a La Laguna y allí realiza sus estudios de Bachillerato, que termina en 1927. Pero no teniendo ella vocación para estudiar la carrera de Derecho, que era la única que hubiese podido estudiar en La Laguna, tiene que esperar unos años hasta que, en 1933, merced a sus calificaciones en el Bachillerato y a sus actividades culturales, por ejemplo, ya había fundado y puesto en marcha el Instituto de Estudios Canarios; consigue una beca del Cabildo y marcha a Madrid para cursar la carrera que le gustaba. 


En la capital del Estado estudia en la única Universidad que había por entonces, la Central, hoy llamada Complutense, en cuya Facultad de Filosofía y Letras se matricula en Filología Moderna. Una vez situada en la capital del Estado, tiene como maestros a Ortega y Gasset (asistía a sus clases como libre oyente), a Dámaso Alonso, Américo Castro, Pedro Salinas, T. Navarro Tomás, Millares Carlo y otros. Al mismo tiempo participa como secretaria y redactora en la revista universitaria Cuadernos de la Facultad de Filosofía y Letras, en la que publica trabajos y notas de libros y revistas; igualmente en el diario El Sol, de Madrid.
Todo esto se ve interrumpido mientras pasaba las vacaciones en su isla natal en el verano del 36, cuando estalla la guerra civil. Durante unos años no puede seguir estudiando en Madrid, pero en este intervalo de tiempo no abandona su actividad intelectual, puesto que en el año 1940 se publican sus dos primeras obras: San Borondón, signo de Tenerife. Ensayos y En Tenerife, una poetisa. Victorina Bridoux. 1835-1862.
Acabada la guerra, María Rosa Alonso vuelve a Madrid y allí termina su licenciatura en 1941. En 1942 entró en el profesorado de La Universidad de La Laguna y, por concurso-oposición, ganó en 1947 la plaza de profesora adjunta de Literatura, que desempeñó hasta 1953, en que no se le concede la cátedra de Filología en sustitución de su tutor, Luis Valbuena Prat, por motivos políticos y personales, puesto que sus valores profesionales estaban fuera de toda duda; en mi opinión se le niega la cátedra por el hecho de ser “muchacha y roja”, como más adelante ella misma se denomina en uno de su textos.


Durante su época de docente en la Universidad de La Laguna publica varias obras: la primera de ellas en 1944, y se titula: Un rincón tinerfeño. La Punta del Hidalgo, editada por La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, que le había concedido un premio por este libro.
En 1945 se publica en Las Palmas en la Colección de Bibliófilos, a cargo de Juan Manuel Trujillo, n.º 20, Con la voz del silencio. En 1951 se edita la única novela de María Rosa Alonso, Otra vez.
Y en 1952 aparece publicada, El Poema de Viana, la tesis doctoral de María Rosa Alonso con la que había obtenido el doctorado en 1948 con la calificación de sobresaliente. Se trata del estudio histórico-literario de un poema épico del siglo XVII. Es una obra grandiosa en la que es fundamental el aparato crítico, y encomiable la rigurosidad con que la escritora tinerfeña estudia y contrasta cada uno de los datos históricos del poema; y lo que no puede demostrar empíricamente lo deja reflejado, es decir, deja constancia de lo que es demostrable y de lo que está en la leyenda o, sencillamente, lo que hay de poesía en este cantar de gesta del pueblo canario.
Y siguiendo con el orden cronológico de las publicaciones de María Rosa Alonso, en el año 1953 aparece Pulso del tiempo.
En 1955, ya María Rosa Alonso viviendo fuera de España, se publica Manuel Verdugo y su obra poética, dedicada al poeta parnasianista, nacido en La laguna. 


En 1953, y como consecuencia de las injusticias sufridas a su labor docente e intelectual, María Rosa Alonso se va a Venezuela, como tantos otros españoles de esa época, con la gran diferencia de que ella llevaba consigo un equipaje cultural y académico muy valioso, mientras que la mayoría de los emigrantes isleños, como se les llama allí a los canarios, viajaban sólo con la ilusión de encontrar el trabajo del que carecían en las islas. Esta ilustre emigrante permaneció en la octava isla hasta 1967, realizando su labor docente y periodística en Caracas, además de sus colaboraciones con la Comisión Editora Nacional de las Obras Completas de Andrés Bello. En 1958 pasa a ocupar la cátedra de Filología Española en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Los Andes en Mérida (Venezuela), cargo que ocupará hasta diciembre de 1967, en que, por motivos de salud, se queda en Madrid. Los años del “exilio” fueron muy fructíferos, intelectualmente hablando, y aparte de las colaboraciones con diarios y revistas, tanto venezolanas como peninsulares y canarias, se le publican cuatro obras en Venezuela: Residente en Venezuela, Apuntes sobre la Ortografía Española con explicaciones de léxico. Para uso de principiante, Apuntes sobre la conjugación española (para principiantes), Sobre el español que se escribe en Venezuela.
            Una vez terminada su etapa venezolana, María Rosa Alonso publica en 1972 Papeles tinerfeños. Se trata de un libro compuesto por artículos escritos en distintas épocas, divididos en seis partes temáticas, que hacen un total de setenta artículos.
En 1989 se editó La ciudad y sus habitantes, compuesta de artículos de diferentes épocas agrupados en cinco bloques temáticos. Y en 1990 es publicada la obra  Las Generaciones y cuatro Estudios.  


La última obra de María Rosa Alonso es La luz llega del Este, donde a través de treinta capítulos se abordan temas y mitos de las islas Canarias. Nuestra autora trata con singular ternura lo relacionado con el mencey llevado como regalo a la señoría de Venecia, en algunos textos se habla del rey de Tenerife, pero no se ha descubierto todavía cuál de los nueves menceyes corrió esta suerte.



COMENTARIO DE UN ARTÍCULO DE MARÍA ROSA ALONSO
Éste es un pequeño gran artículo que María Rosa Alonso incluye en su obra Papeles Tinerfeños, en una sección dedicada al Puerto de La Cruz, el artículo se titula “La ñamera de la plaza del Charco”. A través de elementos tan naturales y tan típicos del entorno del norte isleño como son la palmera con su esbelta delgadez, el drago con su milenaria tradición de catedral vegetal y la ñamera, que es “Ancha, redonda, verde y satisfecha es envidiable su felicidad jugosa de mujer feliz, su renuncia a lo alto, y su baja sonrisa, humilde, casi a flor de tierra.” Tengo la impresión de que aquí hay una descripción crítica del papel que tradicionalmente se le ha dado a la mujer, la de llevar una “vida simple, uniforme, sin pretensiones”, ya que, para ser feliz, según los cánones establecidos, había que renunciar a lo alto. Para una mujer estar satisfecha tenía que ser humilde, estar casi a flor de tierra, puesto que la mujer es como la tierra que está para ser fertilizada y criar; y así con los años y los hijos se va haciendo ancha, redonda y por eso tiene una felicidad jugosa. Creo que María Rosa Alonso se identifica con la palmera, pues nos dice:
“Si tienes, caminante, el alma seca porque el dolor te haya bebido los jugos de su fragancia, aprende lo que la ñamera de la Plaza del Charco te muestra en su vida simple, uniforme, sin pretensiones; pero si no quieres o no puedes renunciar a las estrellas, sólo te dará envidia y agonía que, mientras te quemas en la paramera de tus verticales inalcanzables, ella se sonríe tranquila en su menudo y jocundo verdor de horizontales, sin riesgos ni ambiciones.”
 Pero yo quiero ir un poco más lejos. ¿Por qué una mujer siempre tiene que renunciar a algo? ¿Es que acaso no somos capaces de aspirar a lo más alto, de no conformarnos sólo con la misión encomendada por la madre naturaleza, que es la de dar frutos?  Esto fue escrito en el año 1951, pero creo que en el siglo XXI las mujeres tenemos que aspirar a la felicidad jugosa de mujer feliz, sin necesidad de renunciar a las estrellas.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Estupendo compañera...

Juglar dijo...

Me encantó la conferencia, con ese estilo personal que tanto aporta a tu labor docente y a los que tenemos la suerte de estar cerca de tí: claro, directo, cercano... ¡Así los contenidos perduran y permanecen!.El alumnado de Finca Pacho nos ha manifestado su interés por esta autora canaria que trabajaremos en breve.
Gracias por tanto,compañera.

margot dijo...

Las mujeres desde el principio de la historia han tenido que recorrer caminos llenos de obstáculos.Sin tener la posibilidad de decidir en la sociedad.
Siempre nos han tenido como un florero y nos limitamos al cuidado de los niños y las tareas domésticas.
Pero doy las gracias a mujeres como
María Rosa Alonso por haber luchado por sus ideas y aportar tantas cosas.
Como poder expresar lo que queremos y deseamos ser en la vida ,y,que por ser mujer no dejemos de soñar con llegar a ser lo que nos guste,ya sea escribiendo, o en política...
Aunque hoy en día lo tenemos un poquito mas fácil por el coraje y empeño de mujeres como esta ilustre señora.

margot

Unknown dijo...

Pues también a mí me pareció interesante; casi no sabía nada de ella, y, bueno, cuando lo escuchas en boca de alguien que la admira... :) pues despierta en ti también el interés.

En cuanto pueda leeré algo suyo.

Un abrazo apresurado, amenazo con volver después de las dos de la tarde, si acaso el mundo no termina ahí xD

j.carlos f dijo...

Me gusto mucho la conferencia sobre
Doña.maria rosa alonso. y espero que
hagan muchas mas.

chari/ rosario gonzalez delgado dijo...

La verdad que María Rosa Alonso, fue una mujer avanzada en su época ,que lucho por sus derechos ,por su deseo de estudiar en
la Universidad y demostrar su valía siendo mujer en mundo tan machista, es un ejemplo a seguir y nos hace estar orgullosas de ser mujeres.

Rosario González Delgado

Anónimo dijo...

Triste perdida la de la escritora María Rosa Alonso, hace muy poco nuestra profe nos mando hacer un trabajo de esta ilustre señora,hoy día 28 salió la noticia de su fallecimiento. Gracias a esta mujer, por sus ideas y aportar tantas cosas a favor de las mujeres. Mis condolencias a todos sus familiares y allegados.

Margot

Anónimo dijo...

Este viernes murió María Rosa Alonso, fue una gran mujer y muy luchadora ,por conseguir estudiar en aquella época, tuvo el reconocimiento al final de su vida, pero mas vale tarde que nunca. Me hubiera gustado conocerla pero no pudo ser. Le pido a Dios que la tenga en su gloria y la cuide como se merece, Descanse en paz.
Chari